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Historia del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México

Como es del conocimiento general, el Heroico Cuerpo de Bomberos es una Institución de servicio a la ciudadanía, indispensable para la protección de la vida y coopera para el desarrollo normal de la vida cotidiana de nuestra gran ciudad.

Nuestra corporación es frecuentemente halagada y respetada por toda la sociedad; empero, es necesario mencionar que ha sido el producto del arduo trabajo que a lo largo de más de 100 años de sacrificio y entrega en el servicio, lo que ha hecho que el Heroico Cuerpo de Bomberos y sus integrantes sean el orgullo por parte de la sociedad.


Nuestro Cuerpo, como todos los de su tipo alrededor del mundo, se encarga de la protección de la comunidad; es el producto lógico del desarrollo de los pueblos. Es así como en las postrimerías del siglo XIX, bajo el esquema del progreso y la modernidad, nuestra ciudad empezó a contar con los servicios del Cuerpo de Bomberos organizado.

Anteriormente en caso de algún incendio o siniestros, eran los propios vecinos los encargados de hacer frente a estos eventos.

Con el objeto de fortalecer el espíritu institucional, es importante recordar los acontecimientos y los hombres que con voluntad, patriotismo y amor a sus semejantes, fueron capaces de llevar a cabo la fundación del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México; cuya historia se resume a continuación.


Aunque es de suponer que nuestros antecesores mesoamericanos tuvieron que enfrentarse al fuego, no existen referencias históricas concretas que nos permitan hablar de un Cuerpo de Bomberos organizado en esa época.

Las fuentes documentadas parten de la llegada de los españoles. Se tiene conocimiento que poco después de la conquista, en los años 1526 y 1527; existía en la Nueva España, un grupo destinado a combatir los incendios el cual estaba integrado por los mismos indígenas; quienes acudían al lugar del siniestro, siempre bajo la guía de un soldado español.

Época Colonial

Al fundarse la Ciudad de México en 1524, se elaboraron una serie de lineamientos administrativos, acordes a la importancia de la Nueva España; donde encontramos las primeras ordenanzas para los Bomberos.

Las autoridades del Virreinato conscientes de la necesidad de combatir los incendios accidentales o intencionales que se presentaban, crearon en 1571, sistemas de prevención que se dieron a conocer a la población a través de las Cédulas Reales y Ordenanzas, aunque dichas medidas tuvieron poco impacto para la sociedad de la época.

Las primeras referencias históricas acerca de la existencia de grupos dedicados a combatir un siniestro, ya hablaban de un grupo de indígenas en colaboración con un soldado español, controlaron el fuego que comenzaba a consumir los productos del "Parían" (mercado de Tlatelolco) dentro del complejo de la entonces Gran Tenochtitlán.

Las características geográficas del antiguo imperio azteca, hoy Ciudad de México, provocan otro de sus grandes problemas: las inundaciones (en época de lluvias). Estas llegaron a rebasar los 3 metros, como se asienta en los años de 1555, 1580, 1607 y la de mayor consecuencia ocurrida en el año de 1629.

Para enfrentar estos acontecimientos, el Corregidor ordenó la construcción de diques alrededor de la Ciudad para tratar de evitar las fatales consecuencias; asignándole esa tarea al “Grupo Encargado de Combatir los Incendios en la Ciudad Capital”, es decir, el antecedente colonial más cercano a nuestro Heroico Cuerpo de Bomberos.

Producto de las mezclas y creencias mítico-religiosas, el fenómeno del fuego era considerado una deidad al grado que se consideraba instrumento de castigo divino a los hombres por sus pecados cometidos. Por lo que sé acudía a rezos y santos pidiendo al cielo que el fuego no se propagara a los inmuebles aledaños.

Tan grande fue el arraigo a esta creencia, que los grupos dedicados a sofocar los incendios señalaron el día 17 de febrero como festividad para celebrar a su santo patrono San Antonio Abad; por ser el primer fraile que acudió a los incendios a orar para que el fuego se apagara. Esta fiesta popular y religiosa dejó de conmemorarse a fines del siglo XVII y sé perdió como costumbre.

Ante el incremento del número de incendios y considerando a una población de 112,462 habitantes en 1772, el Coronel Don Jacinto de Barrios, Corregidor de esta ciudad, expide una orden el 7 de agosto de 1773 por la cual todo maestro de arquitectura, oficial albañil, sobrestante o persona que conozca de construcción de edificaciones, debía asistir en el momento oportuno al lugar del siniestro a prestar ayuda. En el caso, que se notifique a través del toque de las campanas, voces u otros movimientos de alarma y de no hacerlo así se les multaba con $10.00 y cinco días de cárcel.

El Conservador de propios y herramientas Don Francisco la Noria de Viena, apoya a la Real Audiencia en la creación de un Regimiento contra Incendios, el 14 de abril de 1774, siendo entonces Virrey Don Antonio María de Bucareli Urzua, primer Virrey que mostró especial interés en el tema.

El 31 de mayo del mismo año, se expide el “Reglamento contra Incendios con 38 capítulos incluyendo medidas preventivas utilizadas contra los incendios, de las que destacan tres:

1. Determinaba que los coheteros y obradores de fuegos artificiales vivieran y tuvieran sus negocios en los barrios alejados o arrabales de la ciudad;

2. La llamada de fuego, con el toque de los pitos (los serenos), que se acordaban entre los guardias y campaneros siendo obligación de estos últimos tocar a fuego en todas las iglesias y parroquias cercanas al lugar del suceso;

3. Los aguadores de la Ciudad deberían acudir a los incendios al primer anuncio de los pitos y campanas, llevando sus chochocoles y camaros para conducir el agua desde las acequias, pozos o cañerías cercanas al lugar del incendio, los cuales tenían una organización por cuadrillas y territorios.

El año de 1790, el Conde de Revillagigedo II, decretó en un Reglamento las medidas necesarias y apropiadas para prevenir los desbastadores incendios que iban en aumento y afectaban a los 131,000 habitantes de la Ciudad.

Se abasteció al grupo de Bomberos con las dos primeras bombas importadas de España y el Ayuntamiento autorizó la cantidad de $2.000.00 para la compra de herramientas contra incendios.

Una de las preocupaciones de las autoridades de la Ciudad, era la expedición y observancia de Reglamentos. El 22 de septiembre de 1801, se publica por primera vez en esta Ciudad el Bando Contra Incendios.

Posteriormente, en 1803 los Virreyes Don Antonio de Bucareli y el Conde de Revillagigedo, ordenan la publicación de disposiciones para evitar abusos y desordenes, aprovechando el caos que rodea la contingencia de un incendio.

Época Independiente

En los inicios del siglo XIX, el grupo destinado a sofocar el fuego sufre cambios de gran importancia.

El 21 de Agosto de 1826, se da a conocer una Orden General, en la Plaza de México, que en sus puntos trata: el personal de armas deberá estar alerta y en espera de órdenes, dentro de sus cuarteles. Otro de ellos establece la cantidad de personal que acudirá al auxilio y la manera en que debe organizarse para hacer efectiva su ayuda, evitando el robo o extravío de propiedades.

Debido a que los reglamentos no habían observado cambio alguno desde las reformas creadas por el Conde de Revillagigedo, y en vista que gran cantidad de personas que acudían al siniestro no auxiliaban, se reformó el Reglamento de 1790, donde la Ordenanza General del Ejército determinaba que en caso de alarma, sublevación o fuego, deberían tomar las armas y comunicar a la imaginaria, para ser relevados y mantenerse en espera de órdenes del Gobernador o Comandante de Armas. Además, se determinaba que los incendios deberían anunciarse con el toque de campana, que sería la señal de acuartelamiento.

El 29 de junio de 1829, dicho Reglamento establece medidas para la construcción de techos y puertas de almacenes de leña, cebo y otras materias combustibles de casas o tlapalerías. Establece los barrios o arrabales donde podrán instalarse los "coheteros", las tiendas de leña, carbón y otros materiales peligrosos.

Finalmente, obliga a la entrega de los planos de la construcción, a las autoridades para darles el visto bueno, el antecedente más antiguo de los dictámenes de prevención de incendio.

El nuevo Bando Contra Incendios se hace público en 1842, en la Plaza Mayor (Plaza de la Constitución), donde la ciudadanía se entera de las multas y castigos aplicables a todas aquellas personas que incurrieran en la provocación de un incendio.

La forma de avisar a la comunidad de la existencia de un incendio, era por medio de 100 toques precipitados de campana de la Iglesia más cercana, y la alarma de una esquila (campana pequeña) en el lugar donde se requiriera el auxilio. Sin duda, las campanas más utilizadas para dar la alarma de incendio eran las de la Catedral de la Ciudad de México. Estas disposiciones refuerzan la tradición todavía hoy vigente de la campana, en los vehículos de bomberos.

Para el año de 1850, existe un proyecto para formar en esta Ciudad, la primera Compañía de Bomberos-Zapadores sostenida con fondos del Municipio; aunque pasaron muchos años más, para que pudiera llevarse a cabo.

El 17 de febrero de 1862, se otorgan las primeras instalaciones que se habilitan como cuartel para la Compañía de Bomberos, en la parte superior del edificio de la Diputación.

Una de las circunstancias que permitió que el Cuerpo de Bomberos fuera integrando con mayor formalidad, como una Institución de servicio a la comunidad, fue la elaboración de un “Reglamento para los Bomberos Municipales”, que describía la organización, funciones, capacitación y el perfil del bombero y la gratuidad su servicio. Este Reglamento, con fecha 14 de abril de 1862 fue elaborado por el General de División y Gobernador del Distrito Federal, Don Anastasio Parodi.

El 20 de Septiembre de 1862, se publicó un bando promulgado por el Gobernador José M. González Mendoza, que entre sus artículos destacan 2, por lo novedoso de su contenido para esa época:

Será obligación del Comandante de Bomberos considerar la magnitud del incendio: Salvar a toda costa en primer lugar a las personas; Segundo lugar a los animales; Tercer lugar a los papeles o documentos de importancia; Cuarto las alhajas u objetos preciosos; Quinto los muebles y sexto, el edificio.

La salvación de las personas se verificaría en el orden siguiente: Primero los niños; Segundo los ancianos; Tercero los enfermos e imposibilitados; Cuarto las demás personas. La salvación de los animales sé hacia de la siguiente manera: Primero los perros; Segundo los caballos y mulas y después todos los demás.

Segundo Imperio

Al inicio del Segundo Imperio, en 1863, la Asamblea de Notables y Junta Superior de Gobierno, pide a Napoleón III de Francia, que mandará un noble europeo para gobernar la bomba de vapor traída de Bélgica para uso de los Bomberos-Zapadores.

Contradictoriamente, 2 de las bombas que existían en 1864, se continuaban utilizando en actividades como riego del parque de la Ciudad (hoy, Alameda Central) y limpieza de los edificios del ayuntamiento.

Durante ese año se pidió a los dueños de las edificaciones más importantes, tomar medidas previsoras en caso de incendios como lo establecía la ley, siendo el dueño del teatro Iturbide (hoy Asamblea Legislativa del D. F.), uno de los tres primeros en recibir esta notificación.

La persistente ocurrencia de incendios en la Ciudad, el 11 de Febrero de 1864 el Emperador Maximiliano de Hasburgo, decreta un Reglamento Contra Incendios, en el que se mencionaba que la población debería ayudar a tomar medidas de seguridad para prevenir incendios o en determinado caso extinguirlos; se establece la responsabilidad jurídica y laboral del bombero. Este reglamento se publica el 27 de febrero del mismo año.

Restauración de la República

El 20 de diciembre de 1867, después de haberse realizado los comicios, el Congreso declara Presidente Constitucional de la República Mexicana al Lic. Benito Juárez, quien promulga un Decreto de la Compañía de Bomberos.

Con el propósito de conocer las disposiciones existentes con relación a los incendios, en 1867, la Obrería Mayor solicitó del ayuntamiento los primeros Bandos que tratan este asunto y así poder cumplirlas cabalmente.

El Diario Oficial del 20 de marzo de 1871, se publica en la sección “Gacetilla”, una serie de disposiciones encaminadas a la formación de una Compañía de Bomberos profesional, integrada por la Guardia Civil Municipal, la adquisición de bombas y otros utensilios. Se le informa al entonces Gobernador del Distrito Federal al C. Castillo Velasco, que por orden Presidencial, el Ayuntamiento es responsable del combate y control de incendios. En su punto número 3 dice:

“La formación de una buena compañía de bomberos hace en México mucha falta como lo hemos podido comprender en varios casos de incendios que últimamente se han presentado. En nuestro concepto, a la vez que el Ayuntamiento se ocupe de esto, debe pensar también en el modo de tener llaves de agua en todas las esquinas de las calles o en muchos lugares céntricos de la ciudad: nada se hace con tener bombas y bomberos, si al ocurrir el fuego, es preciso ir a buscar el agua a una larga distancia. Al decir el Gobierno que la Compañía de Bomberos de forma de la Guardia Civil Municipal, ha querido buscar las mejores garantías de orden y moralidad para los momentos en que todo es sobresalto y confusión.

En algunas poblaciones de los Estados Unidos y Europa, los jóvenes más distinguidos forman las Compañías de Bomberos. Tal vez en México pudiera lograrse esto, porque nada hay tan filantrópico y digno como acudir a apagar un incendio, salvando de la destrucción y del pillaje las propiedades y las personas. Nada se logra con tener un sólo Cuartel de Bomberos en una Ciudad tan grande como México, todo incendio es fácil de ser apagado en sus principios y en ocasiones toman incremento por el tiempo que tarde en llegar al punto de la emergencia los Bomberos.

Para evitar este mal sería bueno, que aunque hubiese un Cuartel Central de esta Policía, se sitúan algunas bombas de barrio, que acudirán al momento a los lugares incendiados. Como a veces por la desidia o la mala fe de algunos ciudadanos, los fuegos crecen de una manera alarmante, debería castigarse de algún modo a todo el que dejara de dar parte de un incendio a los bomberos más cercanos, con la debida actividad. Hoy existe una Casa de Seguros en México, y es probable que contribuya con alguna cantidad para creación y sostenimiento de unos Cuerpos bien reglamentados para apagar los fuegos."

Sin embargo, es hasta el 22 de febrero de 1873, en el puerto de Veracruz, donde se formó oficialmente el Cuerpo de Bomberos de aquella ciudad, considerado oficialmente, el primero y por tanto, el más antiguo a escala nacional; cuyo fundador y pionero fue el distinguido filántropo de la labor de bomberos profesionales en nuestro país, el C. Don Domingo Bureau, 1er. Capitán y Jefe de Corporación.

En ese mismo año, el Superintendente de Propios y Rentas de la Ciudad de México, Don Francisco Leandro de Viana publica un Reglamento Providencial contra Incendios para la Ciudad, que entra en vigor a partir del 29 de octubre de 1873.

Es hasta el 20 de diciembre de 1887, por orden del Gobernador del Distrito Federal General de División Don Carlos Pacheco, que son comisionados 15 gendarmes y auxiliares, bajo el mando del Ingeniero Leonardo del Frago, contando con instalaciones en el edificio de la Contaduría Mayor de Hacienda ubicada en la planta baja del Palacio Nacional. Acaecimiento, que se considera la fundación del Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal; es necesario mencionar que hasta el 1º de Julio de 1889, cuando la Corporación pasó a formar parte Ayuntamiento, al pasar su primera revista administrativa.

 

 Porfiriato

Debido al aumento de la incidencia de servicios y el crecimiento de la Ciudad, y reducir el tiempo de respuesta, el Heroico Cuerpo de Bomberos en 1891, es dotada con 3 estaciones. En 1901, el Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal se moderniza con su primera línea telefónica.

Debido a la importancia que comienza a tener el Heroico Cuerpo de Bomberos, el Presidente Don Porfirio Díaz durante el Informe de Gobierno correspondiente a 1898, mencionó:

"El Cuerpo de Bomberos, ha sido dotado últimamente de excelente material, para controlar y extinguir los incendios", y por primera vez, el Heroico Cuerpo de Bomberos, en su papel de servidores públicos, fueron reconocidos a escala nacional en un acto de gobierno tan importante, lo que impulsó la creación de otras unidades similares en el país”.


 

 

  

 

   1900 El México Revolucionario

Durante el periodo revolucionario, no sólo el Heroico Cuerpo de Bomberos tuvo meritorias distinciones por sus servicios, para lo que fue creado; si no también, por su participación en varios sucesos, entre los que destaca la "Marcha de la Lealtad".

Dicha, intervención queda constatada, de acuerdo al siguiente parte informativo del personal del Heroico Cuerpo de Bomberos respecto a la histórica entrada a la ciudad, que durante esos años de agitación social e inestabilidad política, que hiciera el presidente Francisco I. Madero, el 9 de Febrero de 1913, del Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional; donde Bomberos con armas en las manos fueron escoltados en unión con los cadetes del Heroico Colegio Militar, la Policía Montada y el Batallón de Seguridad.

"Para conocimiento del ciudadano Inspector General tengo la honra de participar a usted que ayer a las 5 a.m., se presento en el cuartel del pueblo central E. C. del ayuntamiento Anastasio Guerra con ordenes del mismo funcionario a fin de que inmediatamente armara la fuerza disponible de la compañía y marchara a la inspección general, por lo que en el acto se cumplió la orden, saliendo el 2º Comandante con 30 Oficiales y 50 hombres para el lugar ubicado. Ahí recibió la orden del mismo inspector, de marchar a Chapultepec, donde esperó nueva orden que fue marchar hacia México, a retaguardia de la fuerza del batallón de seguridad. Al marchar por la avenida San Francisco y llegando al crucero de dicha calles y Molina, la fuerza de la compañía recibió descargas del edificio de una compañía bancaria, por lo que fue contestado el fuego siendo herido o muerto probablemente un individuo de los que tiraban porque de dicho edifico cayó un fusil máuser sin marrazo; se siguió la marcha por la avenida San Francisco hasta tomar posiciones en el portal de mercaderes, encontrándose en el trayecto un sable de artillería abandonado, siendo recogido, después se cambiaron las posiciones del citado portal para colocarse en el tercer piso del Palacio Municipal donde convenientemente se distribuyo el personal, quedando desde luego a las ordenes de la comandancia militar. El fusil máuser y el sable recogidos están a disposición de esa inspección general.

A las 12 a.m. recibí orden verbal del C. Inspector General, a fin de que me trasladara con el resto del personal armado y pertrechado a esa inspección lo que verifique en el acto."

En 1914, al ser reconocida la labor realizada en beneficio a la sociedad, el Gobierno dotó de los primeros vehículos de motor de combustión interna basado en gasolina; sustituyendo a los de tiro.

Esto provocó la asignación de nuevas plazas en la Corporación, como la de oficial mecánico, para dar mantenimiento a estos vehículos. El primero en ocupar esta plaza fue el C. Agustín Pérez, quien años después llegó a ser Jefe del Cuerpo.

El General Huerta, el 16 de Septiembre de 1914, en su primer Informe, hace mención de la reposición de material y entrega de útiles necesarios, que se le proporcionó a las sub-delegaciones de bomberos en Tlalpan, Mixcoac y Coyoacán.

De igual forma, en una ocasión fueron atacados miembros del Heroico Cuerpo de Bomberos durante la etapa revolucionaría; esto fue a una confusión el 25 de Noviembre de 1914, al acudir a un servicio en que se les solicitaba su auxilio al arder una fábrica de alcohol denominada "La Gran Unión" S. A., ubicada al sur de la Ciudad. Al llegar el personal y material de los Bomberos al cruce de la Calzada de la Viga y el callejón de los Reyes, una avanzada de las guerrillas revolucionarias de la época no identificada, al oír el grito de la gente "ahí vienen los Bomberos", comenzaron intempestivamente una verdadera cacería humana, en contra de los Bomberos.


A pesar que el Comandante Antonio Pimentel Hernández, gritara que eran bomberos y se dirigían a sofocar un incendio, no se evitó que 12 elementos fueran heridos de muerte. Cabe mencionar, que el supuesto incendio resultó ser falsa alarma.

En 1915, se acondicionó un carro motor para usarlo como ambulancia, ya que anteriormente, se hacía el traslado de los heridos en un carromato para transportar leña; ambulancia cada vez más necesaria, debido a que la mayoría de los incendios cobraban mayor número de víctimas, además de que las distancias en la gran Ciudad así lo exigían.


En esos años, los movimientos políticos y militares repercutían en el Heroico Cuerpo de Bomberos de manera directa e indirecta; como fue en el caso que por orden presidencial el General Victoriano Huerta, quién decomisa toda la caballería con que contaba el Cuerpo, para uso de tiro y fueron puestas a disposición de los militares que se encontraban en campaña; a cambio, se les sustituyó con acémilas, las cuales no se consideraban apropiadas para el servicio por ser bastantes lentas.

En 1917, la necesidad de contar con el equipo moderno y un personal mejor preparado, obligan al ejecutivo de la nación, por medio del gobernador del Distrito Federal, General César López de Lara, comisionar al Comandante de Bomberos Coronel Blanquel, para visitar las Estaciones similares que operaban los Estados Unidos para así adaptar técnicas que pudieran ser funcionales y aplicables en nuestro país, además de la adquisición de equipo moderno.

El entonces Presidente de la República Mexicana Venustiano Carranza, durante su informe de ese año, mencionó a la población las condiciones morales y económicas del país, que se traducían en beneficios en los servicios públicos, como el de Bomberos.

México Post Revolucionario

En enero de 1920, el Heroico Cuerpo de Bomberos contaba con 130 elementos, los cuales se reclutaban entre personas con aptitudes para el servicio y sobre todo con físico corpulento.

El entonces Presidente interino Adolfo de la Huerta, viendo las necesidades de extender la cobertura del servicio y ordena la construcción de nuevos puntos de apoyo en diversos lugares de la Ciudad.

Posteriormente estas acciones fueron reforzadas por el General Álvaro Obregón, quien en uno de sus informes dice lo siguiente:

"El Cuerpo de Bomberos fue equipado con los aparatos modernos otorgando sus servicios a entera satisfacción y lo mismo debe decirse del servicio médico prestado a los policías también.”, “La compañía de bomberos es la mejor organizada de todos los cuerpos de policía, mereciendo siempre una especial atención por parte del gobierno a mi cargo, además de la dotación que en el ejercicio administrativo pasado, se hizo de bombas e implementos modernos para combatir los incendios. Durante el gobierno actual, se adquirieron refacciones para las mismas bombas con valor de $6,000 dólares."

El 2 de Enero de 1922, se expide un Reglamento para el Heroico Cuerpo de Bomberos, delimitando así mismo sus funciones y obligaciones, y definiendo el marco inicial de la institución:

"El cuerpo de bomberos de la Ciudad de México es una organización creada para que bajo su responsabilidad atienda la extinción de todos los incendios que ocurrieren en el perímetro de la ciudad de México y en las poblaciones del Distrito Federal si fuere posible previniendo asimismo los accidente de los incendios pudieren derivarse".

El Gobierno no escatimó en gastos dirigidos al Heroico Cuerpo de Bomberos, como la edificación de sus instalaciones y de equipo moderno, completar el que hasta entonces ya se tenía en la calles de Independencia y Revillagigedo, cuyo costo fue de $1, 000,000, con lo que se respondía al acelerado incremento poblacional; en 1924 el número de habitantes era de 600,000 y se contaba con 146 elementos, es decir un bombero por cada 4.110 habitantes.

Época Moderna (1928 - 1998)

Durante el Gobierno de Don Emilio Portes Gil (1928-1930), se adquirieron 3 bombas de la marca Americana”La France", extintores mecánicos "Fomite", uniformes y mascarillas de asbesto. El horario laboral era de 48 horas de trabajo por 24 de descanso, en la Ciudad de México de 3,000.050 de habitantes y una superficie urbana de 230 Km2.

El 28 de Noviembre de 1948 se recibió la llamada de alarma de la ferretería "La Sirena", ubicada en las calles de Palma y 16 de Septiembre, la cual se consumía por el fuego; acudiendo inmediatamente el Segundo Comandante José Saavedra del Raso, junto con 60 elementos.


Las maniobras para controlar el siniestro, muchas de ellas de gran riesgo, no fueron suficientes, se oyó un crujido en las paredes frontales del edificio e inmediatamente se desplomo sepultando a 12 elementos a quienes se les atribuye, que gracias a la lucha desesperada por salvar el inmueble y las vidas humanas, se le reconociera merecidamente como el “Heroico Cuerpo De Bomberos”, como se le identifica hoy día.

En 1951, se llevo a cabo el abanderamiento del Heroico Cuerpo de Bomberos por el entonces Presidente de la República Mexicana el Lic. Miguel Alemán Valdés, siendo Comandante del Cuerpo por el Coronel Evodio Alarcón.

En la ceremonia el Mandatario, al entregar la Bandera al Jefe y Personal que conformaba la compañía, dirigió las siguientes palabras:

"Al Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, vengo en nombre de la Patria a encomendar a vuestro valor esta Bandera que significa su independencia, su Gloria, su Honor, su Patria. Tengo el honor de ponerla en nuestras manos para que juréis amarla, defenderla y honrarla, yo os pregunto con fundamento en las virtudes que os conozco:

¿Sabéis cumplir vuestra promesa?”

Cabe hacer mención, que a partir de 1951 y hasta el año de 1987, la Bandera de Bomberos participó con su escolta en las paradas militares del 16 de septiembre.


El "Día del Bombero", inicialmente era el 1º de Julio; haciéndose el cambio al 22 de Agosto a partir de 1956, quedando asentado en un documento que dice:

"Asamblea verificada en la ciudad de Querétaro en el día 27 de septiembre de 1955, los representantes principales de los diferentes Cuerpos de Bomberos del País, acordaron unificar en toda la República Mexicana el "Día del Bombero".

Confirmado dicho acuerdo en la convención realizada del 17 al 20 de septiembre, en el auditorio del Seguro Social de la Ciudad de México, quedando de común acuerdo que se festejara el 22 de agosto; ya que en esta misma fecha se fundó el primer Cuerpo de Bomberos en la República Mexicana en el puerto de Veracruz, en 1873.

En la segunda mitad del siglo XX, se escribe la moderna historia del Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal, ya que se agregan a las Estaciones Tacuba y Tacubaya, la nueva Estación Central, las Estaciones de La Villa, Tlalpan, Tláhuac, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Álvaro Obregón e Iztapalapa, que suman las diez estaciones de las 16 con que cuenta actualmente la corporación.


Debido al crecimiento de la Ciudad de México y con el objeto de garantizar el cumplimiento de medidas de seguridad y prevención de incendios en las edificaciones del Distrito Federal, el Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal crea la Mesa de Bomberos. El 2 de mayo de 1977, la entonces Dirección General de Policía y Tránsito del Distrito Federal, crea la Oficina Técnica de Seguridad Urbana y la función de dictaminar la de prevención de incendios, la realiza el personal sin formación de bombero profesional.

En 1983, el Departamento del Distrito Federal delega a la Secretaría de Protección y Vialidad la prevención de siniestros y catástrofes, a través de la Dirección de Siniestros y Rescate, estructura dónde queda ubicado el Heroico Cuerpo de Bomberos como un agrupamiento policiaco.

Después de más de 15 años, de obstáculos y decisiones burocráticas que restaron eficacia y eficiencia al Heroico Cuerpo de Bomberos y después de más de 100 de supeditación a estructuras policíacas que difieren enormemente de las funciones de un cuerpo de bomberos, la corporación con un espíritu histórico e institucional alcanza su madurez como un servicio público urbano de alta especialización.

La Honorable Asamblea Legislativa del Distrito Federal, elabora la Ley del Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal y finalmente el 24 de diciembre de 1998, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal publica en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, decreto que entra en vigor el 24 de marzo de 1999; así mismo es creado por la Dirección General del Heroico Cuerpo de Bomberos, el Reglamento del Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal, el cual fue publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el día 13 de Abril del 2000 entrando en vigor el día 14 del mismo, con lo que se inicia una nueva etapa para el Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal y para la ciudad a la que se debe.

Con un marco jurídico que le permite actuar profesionalmente como un órgano descentralizado de la Administración Pública del Distrito Federal, el reto para la corporación es mejorar sus servicios en los albores del siglo XXI y después de 111 años de existencia.